martes, 10 de enero de 2017

La globalización ha muerto

Álvaro García Linera
 
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La globalización ya no representa más el paraíso deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realización del bienestar familiar anhelado. En la imagen, el presidente boliviano, Evo Morales, durante la entrega de un centro de rehabilitación para personas con discapacidad, en Punata, BoliviaFoto Xinhua
 
El desenfreno por un inminente mundo sin fronteras, la algarabía por la constante jibarización de los estados-nacionales en nombre de la libertad de empresa y la cuasi religiosa certidumbre de que la sociedad mundial terminaría de cohesionarse como un único espacio económico, financiero y cultural integrado, acaban de derrumbarse ante el enmudecido estupor de las élites globalófilas del planeta.
La renuncia de Gran Bretaña a continuar en la Unión Europea –el proyecto más importante de unificación estatal de los cien años recientes– y la victoria electoral de Trump –que enarboló las banderas de un regreso al proteccionismo económico, anunció la renuncia a tratados de libre comercio y prometió la construcción de mesopotámicas murallas fronterizas–, han aniquilado la mayor y más exitosa ilusión liberal de nuestros tiempos. Y que todo esto provenga de las dos naciones que hace 35 años atrás, enfundadas en sus corazas de guerra, anunciaran el advenimiento del libre comercio y la globalización como la inevitable redención de la humanidad, habla de un mundo que se ha invertido o, peor aún, que ha agotado las ilusiones que lo mantuvieron despierto durante un siglo.
La globalización como meta-relato, esto es, como horizonte político ideológico capaz de encauzar las esperanzas colectivas hacia un único destino que permitiera realizar todas las posibles expectativas de bienestar, ha estallado en mil pedazos. Y hoy no existe en su lugar nada mundial que articule esas expectativas comunes. Lo que se tiene es un repliegue atemorizado al interior de las fronteras y el retorno a un tipo de tribalismo político, alimentado por la ira xenofóbica, ante un mundo que ya no es el mundo de nadie.
La medida geopolítica del capitalismo
Quien inició el estudio de la dimensión geográfica del capitalismo fue Karl Marx. Su debate con el economista Friedrich List sobre el capitalismo nacional, en 1847, y sus reflexiones sobre el impacto del descubrimiento de las minas de oro de California en el comercio transpacífico con Asia, lo ubican como el primero y más acucioso investigador de los procesos de globalización económica del régimen capitalista. De hecho, su aporte no radica en la comprensión del carácter mundializado del comercio que comienza con la invasión europea a América, sino en la naturaleza planetariamente expansiva de la propia producción capitalista.
Las categorías de subsunción formal y subsunción real del proceso de trabajo al capital con las que Marx devela el automovimiento infinito del modo de producción capitalista, suponen la creciente subsunción de la fuerza de trabajo, el intelecto social y la tierra, a la lógica de la acumulación empresarial; es decir, la supeditación de las condiciones de existencia de todo el planeta a la valorización del capital. De ahí que en los primeros 350 años de su existencia, la medida geopolítica del capitalismo haya avanzado de las ciudades-Estado a la dimensión continental y haya pasado, en los pasados 150 años, a la medida geopolítica planetaria.
La globalización económica (material) es pues inherente al capitalismo. Su inicio se puede fechar 500 años atrás, a partir del cual habrá de tupirse, de manera fragmentada y contradictoria, aún mucho más.
Si seguimos los esquemas de Giovanni Arrighi, en su propuesta de ciclos sistémicos de acumulación capitalista a la cabeza de un Estado hegemónico: Génova (siglos XV-XVI), Países Bajos (siglo XVIII), Inglaterra (siglo XIX) y Estados Unidos (siglo XX), cada uno de estos hegemones vino acompañado de un nuevo tupimiento de la globalización (primero comercial, luego productiva, tecnológica, cognitiva y, finalmente, medio ambiental) y de una expansión territorial de las relaciones capitalistas. Sin embargo, lo que sí constituye un acontecimiento reciente al interior de esta globalización económica es su construcción como proyecto político-ideológico, esperanza o sentido común; es decir, como horizonte de época capaz de unificar las creencias políticas y expectativas morales de hombres y mujeres pertenecientes a todas las naciones del mundo.
El fin de la historia
La globalización como relato o ideología de época no tiene más de 35 años. Fue iniciada por los presidentes Ronald Reagan y Margaret Thatcher, liquidando el Estado de bienestar, privatizando las empresas estatales, anulando la fuerza sindical obrera y sustituyendo el proteccionismo del mercado interno por el libre mercado, elementos que habían caracterizado las relaciones económicas desde la crisis de 1929.
Cierto, fue un retorno amplificado a las reglas del liberalismo económico del siglo XIX, incluida la conexión en tiempo real de los mercados, el crecimiento del comercio en relación con el producto interno bruto (PIB) mundial y la importancia de los mercados financieros, que ya estuvieron presentes en ese entonces. Sin embargo, lo que sí diferenció esta fase del ciclo sistémico de la que prevaleció en el siglo XIX fue la ilusión colectiva de la globalización, su función ideológica legitimadora y su encumbramiento como supuesto destino natural y final de la humanidad.
Y aquellos que se afiliaron emotivamente a esa creencia del libre mercado como salvación final no fueron simplemente los gobernantes y partidos políticos conservadores, sino también los medios de comunicación, los centros universitarios, comentaristas y líderes sociales. El derrumbe de la Unión Soviética y el proceso de lo que Antonio Gramsci llamó transformismo ideológico de ex socialistas devenidos furibundos neoliberales, cerró el círculo de la victoria definitiva del neoliberalismo globalizador.
¡Claro! Si ante los ojos del mundo la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), que era considerada hasta entonces el referente alternativo al capitalismo de libre empresa, abdica de la pelea y se rinde ante la furia del libre mercado –y encima los combatientes por un mundo distinto, públicamente y de hinojos, abjuran de sus anteriores convicciones para proclamar la superioridad de la globalización frente al socialismo de Estado–, nos encontramos ante la constitución de una narrativa perfecta del destino natural e irreversible del mundo: el triunfo planetario de la libre empresa.
El enunciado del fin de la historia hegeliano con el que Francis Fukuyama caracterizó el espíritu del mundo, tenía todos los ingredientes de una ideología de época, de una profecía bíblica: su formulación como proyecto universal, su enfrentamiento contra otro proyecto universal demonizado (el comunismo), la victoria heroica (fin de la guerra fría) y la reconversión de los infieles.
La historia había llegado a su meta: la globalización neoliberal. Y, a partir de ese momento, sin adversarios antagónicos a enfrentar, la cuestión ya no era luchar por un mundo nuevo, sino simplemente ajustar, administrar y perfeccionar el mundo actual, pues no había alternativa frente a él. Por ello, ninguna lucha valía la pena estratégicamente, pues todo lo que se intentara hacer por cambiar de mundo terminaría finalmente rendido ante el destino inamovible de la humanidad, que era la globalización. Surgió entonces un conformismo pasivo que se apoderó de todas las sociedades, no sólo de las élites políticas y empresariales, sino también de amplios sectores sociales que se adhirieron moralmente a la narrativa dominante.
La historia sin fin ni destino
Hoy, cuando aún retumban los últimos petardos de la larga fiesta del fin de la historia, resulta que quien salió vencedor, la globalización neoliberal, ha fallecido dejando al mundo sin final ni horizonte victorioso; es decir, sin horizonte alguno. Donald Trump no es el verdugo de la ideología triunfalista de la libre empresa, sino el forense al que le toca oficializar un deceso clandestino.
Los primeros traspiés de la ideología de la globalización se hacen sentir a inicios de siglo XXI en América Latina, cuando obreros, plebeyos urbanos y rebeldes indígenas desoyen el mandato del fin de la lucha de clases y se coligan para tomar el poder del Estado. Combinan- do mayorías parlamentarias con acción de masas, los gobiernos progresistas y revolucionarios implementan una variedad de opciones posneoliberales, mostrando que el libre mercado es una perversión económica susceptible de ser remplazada por modos de gestión económica mucho más eficientes para reducir la pobreza, generar igualdad e impulsar crecimiento económico.
Con ello, el fin de la historia comienza a mostrarse como una singular estafa planetaria y de nuevo la rueda de la historia –con sus inagotables contradicciones y opciones abiertas– se pone en marcha. Posteriormente, en 2009, en Estados Unidos, el hasta entonces vilipendiado Estado, que había sido objeto de escarnio por ser considerado una traba a la libre empresa, es jalado de la manga por Barack Obama para estatizar parcialmente la banca y sacar de la quiebra a los banqueros privados. El eficienticismo empresarial, columna vertebral del desmantelamiento estatal neoliberal, queda así reducido a polvo frente a su incompetencia para administrar los ahorros de los ciudadanos.
Luego viene la ralentización de la economía mundial, pero en particular del comercio de exportaciones. Durante los 20 años recientes, éste crece al doble del producto interno bruto (PIB) anual mundial, pero a partir de 2012 apenas alcanza a igualar el crecimiento de este último, y ya en 2015 es incluso menor, con lo que la liberalización de los mercados ya no se constituye más en el motor de la economía planetaria ni en la prueba de la irresistibilidad de la utopía neoliberal.
Por último, los votantes ingleses y estadunideneses inclinan la balanza electoral en favor de un repliegue a estados proteccionistas –si es posible amurallados–, además de visibilizar un malestar ya planetario contra la devastación de las economías obreras y de clase media, ocasionado por el libre mercado planetario.
Hoy, la globalización ya no representa más el paraíso deseado en el cual se depositan las esperanzas populares ni la realización del bienestar familiar anhelado. Los mismos países y bases sociales que la enarbolaron décadas atrás, se han convertido en sus mayores detractores. Nos encontramos ante la muerte de una de las mayores estafas ideológicas de los siglos recientes.
Sin embargo, ninguna frustración social queda impune. Existe un costo moral que, en este momento, no alumbra alternativas inmediatas sino que –es el camino tortuoso de las cosas– las cierra, al menos temporalmente. Y es que a la muerte de la globalización como ilusión colectiva no se le contrapone la emergencia de una opción capaz de cautivar y encauzar la voluntad deseante y la esperanza movilizadora de los pueblos golpeados.
La globalización, como ideología política, triunfó sobre la derrota de la alternativa del socialismo de Estado; esto es, de la estatización de los medios de producción, el partido único y la economía planificada desde arriba. La caída del muro de Berlín, en 1989, escenifica esta capitulación. Entonces, en el imaginario planetario quedó una sola ruta, un solo destino mundial. Lo que ahora está pasando es que ese único destino triunfante también fallece. Es decir, la humanidad se queda sin destino, sin rumbo, sin certidumbre. Pero no es el fin de la historia –como pregonaban los neoliberales–, sino el fin del fin de la historia. Es la nada de la historia.
Lo que hoy queda en los países capitalistas es una inercia sin convicción que no seduce, un manojo decrépito de ilusiones marchitas y, en la pluma de los escribanos fosilizados, la añoranza de una globalización fallida que no alumbra más los destinos.
Entonces, con el socialismo de Estado derrotado y el neoliberalismo fallecido por suicidio, el mundo se queda sin horizonte, sin futuro, sin esperanza movilizadora. Es un tiempo de incertidumbre absoluta en el que, como bien intuía William Shakespeare, todo lo sólido se desvanece en el aire. Pero también por ello es un tiempo más fértil, porque no se tienen certezas heredadas a las cuales asirse para ordenar el mundo. Esas certezas hay que construirlas con las partículas caóticas de esta nube cósmica que deja tras suyo la muerte de las narrativas pasadas.
¿Cuál será el nuevo futuro movilizador de las pasiones sociales? Imposible saberlo. Todos los futuros son posibles a partir de la nada heredada. Lo común, lo comunitario, lo comunista es una de esas posibilidades que está anidada en la acción concreta de los seres humanos y en su imprescindible relación metabólica con la naturaleza.
En cualquier caso, no existe sociedad humana capaz de desprenderse de la esperanza. No existe ser humano que pueda prescindir de un horizonte, y hoy estamos compelidos a construir uno. Eso es lo común de los humanos y ese común es el que puede llevarnos a diseñar un nuevo destino distinto de este emergente capitalismo errático que acaba de perder la fe en sí mismo.

Tomado de  http://www.jornada.unam.mx/2016/12/28/opinion/013a1pol en 10 de enero de 2017.

viernes, 15 de julio de 2016

'Queer Kids', el proyecto sobre los adolescentes LGBTQ de hoy en día

LA NUEVA GENERACIÓN LGBTQ
Queer kids
Estar en el armario ya no mola entre los adolescentes: así son los 'QUEER KIDS'.
El fotógrafo Michael Sharkey sufrió en su adolescencia por ser diferente a los demás. Un gay adolescente en los suburbios de Colorado en los años 80: no era fácil salir del armario en un lugar en el que no había comunidad gay y ser abiertamente homosexual podría tener consecuencias peligrosas. Pero él tampoco quería ocultar el amor que sentía por su primer novio, con 15 añitos.
Por eso décadas más tarde comenzó con 'Queer Kids', el proyecto sobre los adolescentes LGBTQ de hoy en día. Un proyecto fotográfico que trata de retratar a los jóvenes homosexuales, bisexuales, transexuales y queer de la actualidad. Un joven colectivo LGBTQ que ya no tiene miedo a salir del armario y que no quieren esconder lo que son. En la galería puedes contemplar estas hermosas fotografías de jóvenes libres en distintos lugares del mundo, desde Brasil o Bélgica hasta multitud de estados de Estados Unidos. ¡Compártelas!

Tomado de  http://www.cromosomax.com/30763-queer-kids-el-proyecto-sobre-los-adolescentes-lgbtq-de-hoy-en-dia en 15 de julio de 2016.

miércoles, 13 de julio de 2016

Enfrentan a hijos y nietos para confesarles sus sentimientos y arman vínculos con personas del mismo sexo, después de separarse o enviudar. En Capital, ya se casa por semana una pareja gay mayor de 60 años.

Salir del clóset a los 60

Enfrentan a hijos y nietos para confesarles sus sentimientos y arman vínculos con personas del mismo sexo, después de separarse o enviudar. En Capital, ya se casa por semana una pareja gay mayor de 60 años.


Fuente: Clarín

Durante años ajustaron sus vidas a lo que la sociedad exigía de ellos dejando de lado sus propios deseos y expectativas. Los mandatos familiares y lo que culturalmente estaba “bien visto” los hizo reprimir, entre otras cosas, su orientación sexual. Así fue que salieron del closet recién de grandes. Le pasó a Mercedes Sánchez (70) y a Marcelo Robles (62) quienes, a pocos días de la celebración del Orgullo Gay, compartieron sus historias con Clarín.
Según Graciela Balestra, presidenta de la Asociación Civil Puerta Abierta a la Diversidad y coordinadora del primer y único Centro de Jubilados LGBT del país, ellos no son los únicos que blanquearon a la edad de jubilarse. “En los últimos años, se duplicaron las consultas de adultos mayores que se acercan a pedir asistencia psicoterapéutica para salir del closet y hablar con sus familias sobre el tema”, sostiene Balestra quien remarca que también llegan buscando un grupo de pares que los contenga y entienda. Y el reconocimiento público muchas veces viene de la mano del casamiento. Así queda evidenciado en los números: en lo que va del 2016, hubo más de una boda gay de mayores de 60 por semana en Capital.
Este último dato surge del Registro Civil de la Ciudad, desde donde precisaron a Clarín que este año ya se registraron 171 matrimonios igualitarios y que 27 de ellos fueron de personas de más de 60, es decir que, hasta el momento, los adultos mayores resultaron protagonistas de casi el 16% de los casamientos en el ámbito porteño, celebrando una boda cada aproximadamente cinco días.
En el caso de Mercedes Sánchez, que es psicóloga social, la salida del closet vino efectivamente acompañada de la unión legal con su actual pareja Claudia Lagos (53), cuando ella tenía 67. “Ni la sociedad ni yo estábamos preparadas antes para la verdad”, afirma Mercedes sobre la razón por la que esperó tanto para “dejar las tinieblas”. De joven, tuvo varias parejas heterosexuales que no funcionaron. “Yo me aburría pero seguía buscando, pensaba que no tenía suerte con los hombres”, resume. Eso fue hasta pasados los 30 cuando entendió lo que le sucedía, pero se lo guardó. Por esa época, conoció a Alicia que fue su pareja por 20 años, hasta que falleció. “Vivíamos juntas pero decíamos que éramos amigas. La gente sospechaba pero nunca preguntaron ni nosotras contamos”, relata. Con poco tiempo de diferencia, además de Alicia murió su mamá, y ella se quedó sin las, hasta entonces, dos mujeres de su vida.
Recién hizo el duelo cuando llegó a Puerta Abierta y comenzó a participar de un grupo de reflexión a los 61. Dos años después, tomó coraje y empezó a mostrarse libremente. En ese camino, conoció a Claudia en el cumpleaños de una amiga en común de la Asociación. “Ni bien la vi me enamoré. Ese día me contó que se estaba mudando de la casa en la que vivía con su marido y sus cuatro hijas”, suma. La charla siguió por Facebook hasta que concretaron una salida. “Al final del encuentro, que empezó en una plaza y terminó en mi casa, le dije que me gustaba mucho”, sigue Mercedes. A los pocos días, se pusieron de novias y no se separaron más. Hace tres años, tuvieron su matrimonio igualitario, del que participaron las hijas de Claudia y su nietito que ahora dice que, de ese lado, tiene “dos abuelas y un abuelo”.
Marcelo Robles siempre se sintió atraído por los varones más que por las chicas. Sin embargo, a los 31 se casó con una mujer con la que tuvo tres hijos. Casi 20 años después, se separó y empezó a experimentar con hombres. “Un día los senté a mis hijos y les conté. Ellos se merecían una explicación”, dice Marcelo quien confía que, al principio, “no les causó ninguna gracia”.
“Con el tiempo, cuando vieron que no me salían cuernos ni alas y que seguía siendo el mismo, la cosa se fue ablandando”, explica. Tres años después de esa revelación, conoció a través de un chat gay a Gustavo Michanie (47), que es presidente de la Asociación Judíos Argentinos Gays (JAG) con el que se casó el año pasado, a sus 61. Marcelo, que es arquitecto, dice que cuando conoció a Gustavo sufrió el “efecto ladrillazo”. “Fue como si me hubieran dado un golpe en la cabeza: sentí que por primera vez tenía certeza absoluta de lo que quería”, cierra Marcelo, feliz de haberse animado a dar el gran paso.

Tomado de  http://www.sentidog.com/lat/2016/07/salir-del-closet-a-los-60.html en 13 de julio de 2016.

lunes, 11 de julio de 2016

curas

La doble moral de la iglesia vuelve estar en la picota gracias a un documental que sentará a cuerno quemado en El Vaticano.
“Amores santos” es el nombre del documental que verá la luz a principios del año 2016 y en el que se muestra a cientos de religiosos practicando cibersexo con un actor.

El documental pretende denunciar la doble moral de las religiones que condenan públicamente la homosexualidad pero cuyos pastores y sacerdotes la practican en la intimidad.
Dener Giovanini es el productor y director de “Amores santos” y ha declarado que su intencion es “mostrar la hipocresía de religiosos que, sin importar su credo, hacen a escondidas lo que condenan en público desde los púlpitos”.
El documental comenzó a grabarse en noviembre del año pasado y estará formado por imágenes de webcam de religiosos, que no sabían que estaban siendo grabados, claro. Para la “causa”, se contratá a un actor como gancho para estas sesiones de cibersexo.
En total hay unas 500 horas de grabaciones de religiosos católicos, evangélicos, protestantes y anglicanos. Eso sí, la identidad de cada uno de ellos será respetada y nadie quedará expuesto.
El resultado final será un documental con formato de largometraje que mostrará imágenes de 150 religiosos de 30 países, especialmente brasileños y del Vaticano.
Igualmente se incluirán testimonios de homosexuales que han sido víctimas de persecuciones o agresiones por motivos religiosos, de padres que perdieron a sus hijos por este motivo y de seminaristas preocupados por ser homosexuales.
Vía | Vertele

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Tomado de http://www.ambienteg.com/integracion/amores-santos-el-documental-que-muestra-a-curas-practicando-cibersexo-con-un-hombre/ en 11 de julio de 2016.

viernes, 13 de mayo de 2016

¿Nos quedamos con lo que dice la biblia o avanzamos hacia la despatriarcalización?



En el nuevo testamento se nombra la palabra ESCLAVO en 19 oportunidades y AFEMINADO SOLO UNA; para la época existía la esclavitud y obedecer al amo era la ley de DIOS.
¿Es justificable hoy en día ESCLAVIZAR a alguien? Yo considero que NO, mas aún ninguna ley lo permite.
¿Hace falta consultar a las y los ciudadanos sobre si están de acuerdo con la ESCLAVITUD? También considero que NO; es deber del Estado proteger y defender los Derechos Humanos de todas y todos.
¿Está en peligro la reproducción de la especie humana? No me parece, cuando las cifras revelan que por cada 100 mujeres embarazadas, 25 son adolescentes; sin contar con que en el año 2012 (últimos datos del INE) nacieron 619.530 personas y aunque la tasa de natalidad esté descendiendo, lo hace muy lentamente y no se considera como una causa la existencia de familias homoparentales.
Según se evidencia en I Corintios 6, en esos tiempos también existían los "afeminados", hoy los llamamos transexuales, y "los que se echaban con varones",  hoy los llamamos homosexuales, son todos seres humanos que también tienen derecho a amar, a vivir en pareja y a ser respetados; y así como los esclavos también tienen derecho a ser libres.

Mollie Aguirre
13 de mayo de 2016.

Movimientos LGBT respaldan demanda de nulidad del artículo 44 del Código Civil

Más de 12 mil parejas homosexuales venezolanas se beneficiarían con matrimonio igualitario

5 mayo 2016 
La comunidad sexo diversa venezolana alegó que por no haber recibido respuestas de la Asamblea Nacional por más de un año, acudieron al Tribunal Supremo de Justicia para que la instancia respaldara su petición, así como lo han hecho órganos judiciales de otros países latinoamericanos
La comunidad LGBT venezolana respalda la decisión de aceptar la demanda de nulidad del artículo 44 del Código Civil
Luego de recoger 21.000 firmas durante seis meses en todo el país que fueron entregadas el 31 de enero de 2014 a la Asamblea Nacional (AN) para introducir un proyecto de ley que anulase el artículo 44 del Código Civil (CC) venezolano, y no recibir hasta la fecha una respuesta del Parlamento; la Asociación Civil Venezuela Igualitaria recurrió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para introducir una demanda de nulidad por considerar inconstitucional esta normativa.
Un año y tres meses después de esta petición hecha al TSJ (29 de enero de 2015), esta instancia aprobó tal petición contra la única norma que prohíbe a las parejas homosexuales casarse con total normalidad en Venezuela y recibir los beneficios del matrimonio.
Ante esta reciente posición del principal tribunal del país, grupos pro gays se pronunciaron de manera favorable a esta decisión que vendría a beneficiar entre 6 y 12 mil personas (y sus parejas), según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), pero “podrían ser muchas más”, precisó Koddy Campos, portavoz del Movimiento Ejército Emancipador, una agrupación que lucha por los derechos humanos de la comunidad sexo diversa.
Campos cree que toda América ha avanzado en el tema y Venezuela no puede quedarse atrás “estar adaptada a los nuevos tiempos”. “El 80 % de América tiene derechos para las parejas homoparentales y aún en Venezuela no. Por eso, esperamos la decisión del TSJ, y que sea afirmativa para nosotras y nosotros”, agregó.
De anularse el artículo 44, “los heterosexuales no pierden derechos porque a nosotros se nos dé derechos, sino que estamos construyendo una patria más justa, donde todas y todos seamos iguales”, mencionó.
Aunque muchas religiones rechazan este lazo homoparental, así como otros cambios sociales a los que han tenido que ceder —comentó el defensor de DDHH sexo diverso—, Campos cree que en los próximos años “ellos (la Iglesia) cambiarán su discurso (respecto al tema); entonces no se verán en contra del matrimonio, sino en contra de los divorcios homosexuales”.
“Estamos respaldando esta decisión, porque sabemos que el TSJ es el administrador de justicia en el país, lo que será favorable para la comunidad sexo diversa que hoy en día no puede acceder a la institución matrimonial motivado a que este artículo el CC es infraconstitucional (inferior, por debajo, de la Carta Magna)”.
Así lo sostuvo por su parte Leandro Viloria, vocero del Movimiento Sexo Género Diverso de Venezuela (Msgdv), quien también cree que “en la actualidad el derecho al matrimonio no es un derecho, sino un privilegio de los heterosexuales”, por lo que tildan esta normativa de discriminatoria.
En un mundo que es cada vez más abierto a la realidad humana y avanza en seguir generando políticas de condiciones iguales para todos, Venezuela no se puede quedar atrás. En definitiva, la comunidad LGBT (Lesbiana, Gay, Bisexual y Transexual) sostiene que más que casarse por capricho, quieren tener un reglamento que los ampare legalmente. Por eso su lucha, más que un logro político, vendría a ser por un derecho que permita no haya discriminación, sino igualdad para todas y todos a pesar de sus preferencias.

ASESORÍA A LA COMUNIDAD LGBT

Actualmente, en Caracas funciona la primera Coordinación a la Sexo Diversidad, creada por la jefe del Gobierno de Distrito Capital, Daniel Aponte, donde se atenderán a esta comunidad a través de políticas públicas más integrales, informó Viloria. Sus oficinas están en el piso 33 de la torre oeste de Parque Central, Caracas, donde pueden recibir asesoramiento jurídico, psicológico, no solo a personas homosexuales sino a sus familiares.
T/Leonardo Bruzual Vásquez
F/José Luis Díaz
Tomado de  http://www.correodelorinoco.gob.ve/nacionales/mas-12-mil-parejas-homosexuales-venezolanas-se-beneficiarian-matrimonio-igualitario/ en 13 de mayo de 2016.